Athanasius Kircher no solo habló de dragones en su libro sobre China.
Este “Mundi subterranei” es todo un tratado (un tanto fantasioso) sobre las profundidades de la Tierra y una Utopía sobre los seres que pueblan. Veía las entrañas terrestres como una interconexión alquímica entre elementos
Los seres extraordinarios y dragones de los que trata son analizados desde un punto de vista científico. Hay un apéndice en el que explica el origen de los dragones y los diferentes especímenes:
– el Dragón de Rodas, cuadrúpedo alado, vencido en 1345 por un caballero de Jerusalén
– el Dragón suizo, bípedo alado, al que se le vio sobrevolar el lago de Lucerna en 1619
– el Dragoncillo «aplegoskaídopus», capturado en Bolonia en el siglo XVI por el cardenal Hugo Boncompagni aparecía en su escudo cardenalicio
– el Dragón prodigioso que se encontraba en el Palacio del cardenal Francesco Barberini
La primera acepción de “Monstruo” en la RAE es “Ser que presenta anomalías o desviaciones notables respecto a su especie”. En la edición de 2001 lo recoge como “Producción contra el orden regular de la naturaleza”. Orden regular, como reglar, como estándar o “normalidad”, que no deja de ser un concepto estadístico. Lo que se desvía de la norma es, entonces, monstruoso. Procede del latín “monstrum” y a su vez del verbo monere, que significa “advertir, avisar”. En la Antigüedad la aparición de algo extraordinario que no siguiera las leyes de la naturaleza era interpretado como un aviso o advertencia de los dioses.Monstrum: El que nos muestra un supuesto estado de desorden. Emparentado con la bestia, escapa a las normas. En los márgenes de lo...
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Los dragones del Mundus Subterraneus
